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Roy Silvan, una especie en extincion

Os dejamos un artículo que hemos encontrado en la red sobre Roy Silvan, propietario de una de las tiendas con más historia de Baqueira Beret (Cabin fever) y donde podréis encontrar el mejor asesoramiento y material para la nieve.

Artículo de Miss Monypenny:
Roy tiene edad indefinida, pero claramente por encima de los 70. Diariamente desde hace 18 años sube a las pistas, eso dice. Yo le replico que en verano no…pero él, firme, repite que diariamente sube a las pistas. Su acento neoyorkino y su melena rubia canosa no delatan su profundo conocimiento de este país. Aunque su look surfero y su tabla de snowboard dejan claro que este hombre es todo menos convencional.  Lleva un gorrito de lana gris del que cuelgan borlas y trenzas, tiene una barriga descomunal y aspecto de Papa Noel borracho, de esos que se alquilan para la strip-parties o los centros comerciales de periferia.
Roy sabe de snowboard, y de surf y de la vida misma, y es un tipo agradable en un universo baqueiriano de madrileños engominados o de pijos de la burguesía catalana (que viene a ser lo mismo).

Alquilamos una tabla en su establecimiento en Baqueira, Cabin Fever, el único local especializado en snowboard y el mejor de la zona. En diez minutos somos, algo así, como amigos íntimos. Nos cuenta que es veterano de Vietnam, que se casó dos veces. Le contamos dónde vamos a cenar. Nos lleva a la tienda de su “mujercita” como la llama. Hablamos de los hoteles de la zona. Finalmente, además de la tabla, logra colocarnos unas sudaderas molonas surferas de color azul chillón, peludas por dentro (estamos monísimos y no se lo que haremos con ellas de vuelta a Madrid). Le explicamos dónde esquiamos normalmente. Nos cuenta que llegó de ejecutivo de una multinacional americana a Sevilla. Denotamos un deje andaluz, sí, en ese maremagnum de palabros en español casi ininteligibles. Mi hija se compra un cinturón y una camiseta verde sapo. Nos cuenta que esquiaba pero que se cambió al snowboard hace 18 años y desde entonces es feliz, igual que el día que decidió venir a Baqueira y abrir su tienda huyendo del stress.

Salimos a la calle llenos de bolsas y volteamos la esquina, en el hotel conocen a Roy -“¿una tabla de Roy?”-. Subimos a pistas, la profe de snow de mi hija nos cuenta que ella enseñó snowboard a Roy y a su ex y a sus hijos mayores. En la cola del remonte Roy de nuevo, subimos en el telesilla. Me pregunta rápida e inquisitivamente y me da su opinión sobre cada una de mis respuestas. Dice que no le gusta mucho el restaurante que hemos elegido para hoy, hace años Casa Irene sí, pero ahora… no merece la pena, es caro. Me cuenta que esta ahora casado con una aranesa. este hombre no habla, vomita palabras sin cesar. Tiene un niño de seis años en un boarding school francés, está fascinado porque el niño habla: ingles, castellano, francés, catalán y aranés… -este niñou tendró mucho futurou- dice Roy con su chamarra verde pistacho.

Nadie sabe la edad exacta de Roy. Elena, la profesora, dice que es esquivo con el tema. Me lanzo y le pregunto por su edad, el tío, ni corto ni perezoso me suelta: -“hay un proverbio chino que dice que tu edad es la edad de la mujer con la que estás casado. Así que soy más joven que tú”-….Y se aleja haciendome un gesto surfero con la mano, el pulgar y el índice extendidos. Me grita algo mientras se desliza suave con la tabla y sonríe. Su enorme silueta de casi dos metros y su barriga descomunal desaparecen en las pistas. A mí me duelen las lumbares y siento que el plumas me queda más pequeño que el año pasado, me deslizo con el mismo gracejo que un saco de patatas en una pendiente. Evidentemente a este hombre, al menos, le saco diez años.

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