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Las mochilas con airbag ABS. Un avance en la seguridad del fuera de pista.

Al igual que hay airbags para coches o motos, también lo hay para esquiadores o montañeros. Desde hace unos tres años la empresa Snowpulse comercializa una mochila anti-avanlachas, que si bien no evita que estas se produzcan, confiere al usuario un extra de chances de resistir con vida al alud.

La Lifebag, que así se llama, sólo pesa 1,4 kg y basta con tirar de una anilla cuando la montaña se derrumba. Entonces se infla una bolsa de 150 litros de aire que protege la parte superior del esquiador, una especie de collarín neumático que debería mantener la cabeza y el cuello seguros de los golpes.

A la vez, su tecnología “Head on Top” permite mantener la cabeza lo más cerca de la superficie durante el hundimiento en la nieve, reduciendo el riesgo de asfixia y facilitando la localización por los servicios de emergencia.

Sin embargo la Lifebag no es tan efectiva como debería, ya que es plenamente manual ytarda 3 interminables segundos en hincharse, algo que siempre ha sido un problema por lo repentino del fenómeno alud.

Ingenieros del Instituto Fraunhofer en Alemania han desarrollado recientemente un nuevo sistema de airbag anti-avalanchas gobernado por un sistema electrónico que asegura al instructor de esquí, o a cualquier otro acompañante, disparar el airbag de una mochila de manera remota.

El producto salió a la venta en diciembre del año pasado bajo el nombre de ABS Avalanche Airbag y da una vuelta de 180º al concepto anterior del LifeBag, pues en este caso las bolsas de aire se hinchan en la espalda del usuario, para permitirle “recibir” la ola de nieve y viajar con ella ladera abajo.

La idea se basa en estadísticas. Sólo el 34% de los sepultados por una avalancha sobrevive. De los que perecen, el 20% lo hace a causa de las lesiones sufridas, mientras que el 80% muere por asfixia debido a la tardanza en el rescate. En contraposición, de todos aquellos que bajan con la avalancha en superficie sólo muere el 5% por las contusiones.

 

Una avalancha se compone de partículas de nieve de diferentes grosores. Estas partículas se mueven debajo de cada cuerpo y lo van empujando hacia arriba por rotación: cuanto más liviano, más arriba termina. Este hecho es la razón por la cual aproximadamente la mitad de todas las víctimas de un alud terminan en la parte superior de la avalancha.

 

Lo que hace este chaleco es ayudar a la víctima a mantenerse “flotando” en la nieve como un chaleco salva-vidas acuático. Con un extra de centrifugación claro, pero no deja de ser un flotador.

 

El sistema, que funciona inalámbricamente en rangos de distancia de hasta los 500 metros, también permite elegir a un “master” (un instructor, montañero o persona responsable) que gobierne todos los airbags de un grupo de personas, evitando dejar sobre los hombros de inexpertos la papeleta de activar el sistema cuando la oleada llega de imprevisto.

 

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