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Caminar en laderas heladas

En zonas de alta montaña, debido a las bajas temperaturas que se dan durante la noche, las pendientes de nieve se pueden congelar o endurecer mucho y eso provoca que cuando nos disponemos a entrar en la zona tengamos que usar piolet y crampones.

No obstante la experiencia dice que todo aquel que lleva un piolet de 200 euros y unos crampones de 3 millones de puntas súper profesionales sepan usar el material.

Con el piolet debemos afianzar nuestra estabilidad sobre el glaciar: 

Usado en terrenos de moderada inclinación, agarraremos el piolet por la cabeza, y lo clavaremos verticalmente en la nieve, dando dos pasos y volviéndolo a clavar, así sucesivamente. El piolet en ascenso se llevará lógicamente en la mano del lado de la montaña, pues en el lado del valle nos tendríamos que agachar demasiado para clavarlo.

El tema de los crampones ya es más sofisticado:

El hecho de llevar los pinchos en nuestros pies nos obligan a andar un poco en forma de pato pero es cuando tenemos que afrontar una fuerte subida que vienen los problemas.

Es habitual ver a un personaje en un glaciar con una inclinación de más de 30º totalmente de frente y clavando las puntas de los crampones para intentar no resbalar. Le observar fijamente y reflexionas acerca de si alguien le ha enseñado alguna vez a trazar una diagonal…
En fin, para superar pendientes elevadas y heladas lo mejor es utilizar el método de la diagonal.

Andaremos “de lado” y dejando siempre a derecha o izquierda la pendiente para poder superarla con mayor facilidad.

Recordad que ante un resbalón en un glaciar nunca debemos clavar las puntas de nuestros crampones ya que podríamos llegar a rompernos las piernas debido a la velocidad y peso. Debemos situar la hoja de nuestro piolet a la altura del pecho y aplicar sobre este todo nuestro peso mientras hacemos fuerza ncontra la pendiente.

Si tenemos los conocimientos necesarios, hay que valorar el hecho de ir encordados.

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